Debido a la creciente del Río Paraná, el riacho Victoria mantiene desde hace semanas una altura promedio de 4,50 metros, produciendo que las playas del sector costero estén inhabilitadas para su utilización.
Más allá de los inconvenientes turísticos que causo la creciente, la altura del río trajo aparejado gran cantidad de peces, sobre todo las conocidas mojarras; por ello y desde tempranas horas del día en lo que sería el balneario más visitado de la ciudad, como muestra la imagen gráfica, se puede observar a decenas de personas quienes, mojarrero y el tarrito de lombriz en mano prueban suerte en el crecido riacho Victoria.
Esto subraya la frase “a falta de playa, buenas son las mojarras”.










