Productores, acopios y operadores de granos sostienen que la metodología carece de practicidad, no está al alcance de todos e incentiva aún más el comercio de granos en forma irregular.
Los recientes cambios instrumentados por la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) y la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) en el trámite para obtener la carta de porte para el traslado físico de granos con destino comercial generaron innumerables reclamos en el sector.
Productores, acopios y operadores de granos sostienen que la metodología carece de practicidad, no está al alcance de todos e incentiva aún más el comercio de granos en forma irregular.
Transcurrida una semana de las modificaciones aplicadas a la normativa para la obtención del documento que plasma el origen y el destino del cereal transportado por ruta o ferrocarril se han sosegado los ánimos luego del bombardeo verbal referido al tema entre el titular de la Afip, Ricardo Echegaray, y los representantes de la Mesa de Enlace. No obstante, el procedimiento presenta aún dificultades para encontrar un rumbo que deje conformes a todos los actores que intervienen en el negocio.
Por tratarse de un negocio que mueve, según distintas fuentes, entre 20 mil y 29 mil millones de dólares anuales, el tema resulta vidrioso ya que son numerosos y variados los intereses en juego. Además, la cuestión trae consigo una larga historia de permanentes tensiones entre el sector productivo y los intentos del Estado por controlar la actividad.
Panorama local. En Córdoba, distintos sectores de la producción han advertido sobre los inconvenientes de instrumentación que generó el nuevo sistema. Desde la Sociedad de Acopiadores de Granos aseguran que el sistema de otorgamiento anterior era más transparente y estaba montado sobre un andamiaje lo suficientemente aceitado para controlar el negocio en todas sus fases.
Juan Carlos Giraudo, gerente de la entidad que hasta hace cuatro meses otorgaba casi el 37 por ciento de las carta de porte, afirma que la nueva modalidad no es un procedimiento superador y se presta para el comercio en negro. Aunque asume que los cambios introducidos desde el punto de vista tecnológico están bien orientados, dice que debería crearse un instrumento mucho más simple para que sea más accesible.
A propósito, desde la organización del acopio han introducido un sistema que evita la duplicación de cartas de porte haciendo que los documentos originales se impriman en un papel especial que no permite ser fotocopiado, ya que la nueva reglamentación no contempla ese aspecto, uno de los más cuestionados por el sector.
Hasta la implementación del CTG (Código de Trazabilidad de Granos), que es el número que identifica la carta de porte con el pedido ante la Afip y que se instrumentó casi al término de la campaña gruesa, la impresión de los formularios se hacían -y se sigue haciendo- en papel común, lo que implica que se puedan hacer varias copias “mellizas” de un mismo documento, lo que perjudica a los acopiadores en regla.
También la asociación elevó dos propuestas al Gobierno nacional para que el trámite de obtención del CTG sea más sencillo y, por otro lado, hasta que las comunicaciones tengan más cobertura, los productores puedan transportar sus granos del campo al acopio sólo con carta de porte y sin el CTG.
La FAA, al margen. Con desazón porque la Oncca le quitó la potestad a la Federación Agraria Argentina (FAA) sobre la venta de las cartas de porte y aún luego de las modificaciones incorporadas por la Afip, que permite solicitar un Pre CTG, desde la FAA manifiestan que el trámite es demasiado complejo, tanto por el acceso a la tecnología como por la falta de claridad en la letra chica de las resoluciones.
Para Agustín Pizzichini, presidente de la filial Córdoba de la entidad, al tema hay que interpretarlo en el marco de un proyecto más integral del Gobierno, que implica la nacionalización del comercio de granos. El dirigente fue más lejos al decir que, más que un castigo hacia la institución, los cambios introducidos apuntan a la tercerización definitiva del servicio en manos del Sindicato de Camioneros, conducido por Hugo Moyano.
Pizzichini insiste en que el nuevo sistema “empuja” a los productores a comerciar en forma irregular ya que, ante el más mínimo fallo en el proceso, el trámite se demora entre tres y cuatro días y en épocas de zafra, los tiempos apremian.
Desde el galpón. La mirada particular que aporta Sandra Gastaldi desde la administración de Agroalimentos del Centro, un acopio ubicado en la localidad de Toledo, aporta datos más que relevantes para entender semejante turbulencia.
Según Gastaldi, los problemas que se presentan para el negocio son tres: de la chacra al acopio, de éste al puerto y, por último, la enorme cantidad de expedientes que deben solicitar a diario ya que los productores y asesores contables le trasladan el pedido de cartas de porte a la administración por no entender las reglamentaciones de la Afip, o bien por no tener el acceso suficiente de la tecnología para hacerlo.
Además del problema causado por la impresión de los formularios, que se puede multiplicar, sucede que ni siquiera quienes están a diario en contacto con las normativas pueden resolver cuestiones específicas que surgen cotidianamente con el transporte de granos.
Las modificaciones con la incorporación del CTG, según acopios consultados, llegaron tarde y sostienen que si hubiera habido una cosecha como la de 2008, los problemas se habrían transformado en un verdadero caos.
Subproductos. El caso de los derivados de los granos es otro gran tema que las resoluciones de la Afip y de la Oncca no han contemplado. Desde la asociación de acopiadores de la provincia se preguntan por qué el grano con destino a exportación debe llevar carta de porte y la harina sólo lo hace con un simple remito. El caso de la soja desactivada es el ejemplo más evidente de la viveza criolla, ya que ese derivado no necesita carta de porte, cuando en realidad hay quienes transportan el grano aduciendo esa condición, siendo que no tiene ningún proceso.
Registro de contratos. Mediante la resolución general 2.612, la Afip amplió hasta fines de junio la vigencia del registro de contratos de comercialización de granos celebrados digitalmente, por intermedio de las Bolsas de Cereales, y la asistencia a los productores para la solicitud de cartas de porte y CTG. Los productores deberán presentar una declaración jurada en la que indiquen “no disponer de cobertura tecnológica necesaria”, entre otros datos.
Fuente: Adrián Mancini – La Voz del Interior










