Despenalizar: ¿cura o mata? ¿Es una ilusión o una quimera? ¿Una solución o un nuevo problema? Monseñor Jorge Lozano aborda de lleno la cuestión.
Hablar de despenalizar la tenencia de drogas para el consumo personal no es un planteo leal y crea confusión. ¿Por qué? Porque actualmente, en la Argentina no se penaliza a los adictos a sustancias. Está normado cuántos gramos de droga se consideran para uso propio y a partir de cuántos se estima que son para venta o tráfico. “La legislación actual no penaliza al consumidor”, dijo ayer monseñor Lozano, Obispo de Gualeguaychú. “La Ley Nº 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una dependencia física o psíquica de la sustancia, el juez puede imponer una medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario, dejando en suspenso la pena que le pudiera corresponder -explicó el Obispo-. Considera al consumidor como una persona enferma -no delincuente- y manda proveer de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La “despenalización” del adicto ya está en vigencia”.
Entonces, ¿por qué hablar de despenalizar algo que ya está despenalizado? “Cualquier norma legal se puede mejorar”, concede el religioso. Sin embargo, “se argumenta que no se quiere “criminalizar al adicto”, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero, ¿se logra el propósito andando ese camino?”
Decirle a un joven que vive en un país sin horizontes, sin opciones laborales o de estudio que no hay problema en consumir marihuana, cocaína o paco, es ponerlo en el camino de la autodestrucción. Y “si se llegara a hacer legal la tenencia para consumo propio, ¿cuál será la cantidad permitida para cada uno si cada uno tiene tolerancia diversa? -pregunta Lozano-. ¿Será para el consumo de una noche, un día, una semana? ¿Da igual marihuana, cocaína, paco, éxtasis, burundanga, ketamina? Ya que “no está mal” llevar lo del consumo propio, ¿se podrá entonces utilizar en el aula, el boliche, la cancha, la vía pública? Ya se hace, todos los sabemos, pero hoy es ilegal”.
Además, si es legal consumir cocaína (tan legal como comer caramelos), ¿por qué el Estado va a castigar a quien la venda (como no castiga a quien vende caramelos)? Puerta abierta, entonces, a leyes más blandas y permisivas sobre los traficantes. Y antes de ello, la tarea de traficar ya se habría simplificado: bastaría con multiplicar el número de vendedores o el número de ventas de un mismo vendedor, con pequeñas cantidades encima cada vez, por si lo atrapan…
El titular de la Asociación Antidrogas, Claudio Izaguirre, sostuvo en Radio Mitre que si la Corte falla como se anunció “le hará un enorme favor a los vendedores minoristas. Se va a volver a un régimen mucho más duro por las consecuencias que va a originar y, además, la asistencia va a empeorar porque hasta ahora el adicto que llegaba a un tribunal con una pequeña cantidad era enviado a un centro de rehabilitación y el Estado pagaba el tratamiento. Pero si sale este fallo, no va a tener posibilidades de atenderse salvo que tenga el dinero para hacerlo”.
“No hay sociedad que esté preparada para la droga”, dijo hoy Lozano a El Día. “En vez de despenalizar hace falta trabajar los valores, la familia, que haya opciones para la juventud, sostener desde el Estado los tratamientos de recuperación y fortalecer las campañas de prevención”.
El vacío que deja el Estado
Buena parte del problema radica en que “la Ley vigente no se está cumpliendo. El Estado Nacional no está asistiendo adecuadamente a las Instituciones que se dedican a la rehabilitación. La SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) no da abasto con la enorme demanda y cuenta con escaso presupuesto, que no alcanza para tratamientos efectivos más prolongados. La mayoría de las provincias no tiene sistemas de tratamiento para recuperación de adictos”, agregó. Y calificó a las campañas de prevención de esporádicas, espasmódicas, aleatorias y desconectadas de planes integrales que apunten al rescate del adicto.
El Obispo apunta así a las falencias del Estado: “se desliga de la obligación de hacerse cargo de los tratamientos y, en última instancia, de los pibes, que seguirán en la calle, para angustia de sus familias, sus amigos y buena parte de la sociedad”.
“¿Por cuáles ideales y amores los jóvenes están dispuestos a vivir y morir? Lo que busquen legalizar en sus bolsillos debe tener en cuenta lo que hay en su corazón”, insiste el Obispo. “Vivimos en medio de “conductas adictivas” que se nos proponen desde la publicidad de medicamentos y el imperativo del éxito rápido sin esfuerzo alguno. Tampoco se avanza de modo significativo en una lucha frontal contra el narcotráfico. Las mafias de la muerte controlan impunemente territorios de elaboración y venta.
“Habría que penalizar al Estado por no cumplir la Ley -agregó-. Si, como dicen, “se pierde tiempo con adictos”, en realidad es porque no se sabe adónde enviarlos y se los “encarcela”, pero ese no es el Espíritu de la Ley”.
Subtit – Bajo los efectos de la droga
La Ley, ya lo sabemos, es un marco de referencia y modelo de conducta para una sociedad. “Legalizar la tenencia para el consumo es dar como mensaje: con la droga está todo bien -profundizó Lozano-. Que está todo bien, tener en el bolsillo aquello que los lleva a la muerte, aunque para poder comprarlo haya conseguido el dinero robando o prostituyéndose.”
¿Quien robe o mate bajo el efecto de la droga será inimputable?, se pregunta. Si alguien intenta frenarlo por su conducta agresiva y lo lastima o mata, ¿será inimputable también?
Hay que ir más allá y no detenerse en qué sustancias se pueden llevar en el bolsillo. “Hay que ir a fondo en lo que hace al sentido de la vida, una vida digna que merezca la pena y la alegría de ser vivida. De esto trata la educación y los valores. La familia y los amigos. La sociedad y la Ley -enumera-. La adicción es una enfermedad que se contrae por hartazgo, vacío existencial, falta de horizonte, soledad, hambre, vida de perros… Ése es el foco infeccioso que encuentra caldo de cultivo en una sociedad dominada por el consumismo y la superficialidad”.
“Hace unas pocas semanas un ministro nos sorprendió afirmando que el 75% del consumo juvenil de drogas en el país es “recreativo”. Las mamás de los adictos tienen relatos desgarradores acerca de lo que la droga ha hecho con sus hijos. Los jóvenes que luchan para salir del infierno y los profesionales o voluntarios que trabajan en este campo dicen lo mismo. Mirar la Argentina como “país de tránsito” no parece consonante con la realidad cotidiana de los jóvenes”.
Monseñor Jorge Lozano
“Probá no probar” es una consigna de liberación. “Probá que no hay drama” es opresión y dependencia. Tenemos la obligación de primerear a la muerte. Podemos hacerlo”.
Monseñor Jorge Lozano
En febrero, la Corte Suprema de Justicia de la Nación firmaría un fallo polémico: afirmaría en él que tener drogas “en pequeñas cantidades” no es delito por tratarse de “actos privados de los hombres, que no ofenden la moral pública o afectan a terceros”. De los siete jueces, seis están a favor del dictamen.
Eduardo Kalina es docente, psiquiatra, especialista en adicciones. Estuvo en Gualeguaychú en dos oportunidades y dictó cursos sobre el tema. Ahora, señaló que se corre grave peligro al despenalizar el consumo de drogas. “El individuo que fuma marihuana y maneja es un peligro para los demás -dijo a Clarín-. Y un tipo que anda con cinco o seis cigarrillos de pasta base es un arma siniestra. El Gobierno no entiende que esta sustancia provoca daños irreversibles”.
Publicado: Diario El Día de Gualeguaychú:
Autora: Verónica Toller





31/12 | 10:24
NO HAY COMO LO ZANO
31/12 | 13:39
con los controles de alcoholemia estan incentivando el consumo de drogas, por que no salta cuando te hacen soplar !!!!!!!!!!!!!!!!!!!
01/01 | 11:46
bien